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Para los que empiezan desde 0
Muchas de las personas que se sienten atraídas por las palabras mágicas “energía solar” desconocen absolutamente todo sobre ésta. Otros, por el contrario, ya tienen algunas nociones sobre sus diferentes tipos y formas de captación. Para los primeros daremos algunas explicaciones elementales y necesarias para que puedan saber, como mínimo, por donde canalizar su interés en esta actividad. Aprovechamos básicamente de dos formas la energía que nos cae del cielo en forma de luz y calor: A) El calor que provocan los rayos solares al incidir sobre una superficie. (Energía térmica) B) La minúscula corriente eléctrica que se produce en algunos minerales cuando están expuestos a la luz solar. ( Fotovoltáica ) La primera no implica ninguna transformación, simplemente disponemos al sol y con la inclinación adecuada unos captadores que guardan ese calor y nos lo entregan para su uso en aquellas aplicaciones en las que pueda ser empleado. Esta entrega de calor implica en la mayoría de los casos su almacenamiento durante un corto periodo de tiempo (algunas horas). Este calor puede ser empleado para calentar otro fuido como por ejemplo, el agua de la ducha. La segunda transforma la luz solar en corriente eléctrica de forma continua. Conectando entre sí varias piezas minerales generadoras de corriente eléctrica, formamos un módulo fotovoltáico que instalamos al sol con la inclinación más adecuada y nos entrega energía eléctrica para acumular. Esta acumulación ( conjunto de baterías similares a la de un coche ) debe estar calculada para una posible ausencia de sol durante algunos días después de la captación. La energía eléctrica acumulada puede ser empleada para alimentar receptores eléctricos que funcionen con corriente continua como por ejemplo, una bombilla diseñada para ser alimentada con corriente continua. Es posible “ rizar ” esa corriente eléctrica para obtener corriente similar a la alterna (la que tenemos en los enchufes de nuestra casa) y así poder emplearla en la alimentación de receptores que funcionen con corriente alterna, como por ejemplo, un frigorífico. De cualquier manera, ambas formas de energía (térmica y fotovoltáica) son el producto de la incidencia de los rayos solares por el número de horas de sol, es decir, potencia por tiempo. La primera se acumula y se emplea en forma de calorías (masa por temperatura) y la segunda en forma en forma de watios por hora. La aplicabilidad de fotovoltáica como de térmica, está determinada por numerosos factores, como necesidades energéticas, amortización del dinero invertido en la instalación o simplemente ausencia de una fuente convencional de energía que nos haga depender de cualquiera de ellas o de ambas en forma combinada. O en el caso de que no queramos recurrir a calderas de leña o biomasa, o grupos electrógenos movidos por combustible fósil. Nuestro estilo de vida hace que tengamos unas necesidades energéticas verdaderamente grandes (alumbrado, calefacción, procesos industriales de todo tipo, agua caliente en nuestras viviendas, etc ), y es por ese motivo por el que tanto térmica como fotovoltáica, en muchos casos, solo puedan aportar una parte de nuestras necesidades, funcionando casi siempre de forma complementaria con otras energías. |
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Aula de solar térmica. |
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Conceptos básicos necesarios para los que se acercan por primera vez a la energía solar. Diferencias entre solar térmica y fotovoltáica. |








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Instala un simulador en tu PC y experimenta con el comportamiento de las instalaciones de captación solar. |